trumpismus. Consideraciones del arte que quiere ser político y correcto.

TRUMPISMUS

 

Mi tia Magola, una señora muy refinada y con buen gusto, testigo de los cambios en la sociedad colombiana, en especial de aquellos originados cuando la narcoestetica se alineó perfectamente con los credos del gusto (taste) dictados por el diseño minimalistas tipo Miami, solía decirme para referirse a la absoluta falta de ideas y la riqueza de horrores que surgían cada día: mijito, less is not more…less es pobreza.

Dos cosas me han llamado la atención en los últimos meses. Primero, la exigencia moral de asumir una responsabilidad política dentro del mundo de las artes, lo segundo como esa exigencia moral estima que todo aquello que pueda ser discriminado, olvidado, minoritario, eliminado, injustamente tratado, de recolección histórica, con sabor colonialista, con aspecto de derecha, o conservador, constituyen la esencia de la responsabilidad política estética.

Esta exigencia moral tiene los siguientes aspectos. Es global, aparece en el mundo entero, es simultanea, se distribuye rápidamente a través de internet, pero a pesar de su aspecto de multitud, virtual, necesita de una reincorporación exacta y material: Trump. (de hecho, Trump también colabora en convertirse en la antípoda de la exigencia moral.)

Ahora bien, lo interesante de esta exigencia moral no radica en sus posibilidades de originar subjetividades que, por decirlo de alguna manera, sean más humanamente justas, o que acierten a alcanzar los universales antropológicos de justicia, bienestar, igualdad. Lo interesante de esta exigencia moral es que se ha convertido en un credo del gusto, en mejor sentido, de Taste.

Quien hoy tiene un buen gusto es quien enseña o incorpora esa exigencia moral.

Trumpismus podría llamarse a un movimiento de gusto que puede calcular sus efectos, en especial los económicos, a partir de las tensiones que se desarrollan en el juego por la responsabilidad política y lo ocioso, inútil y intrínsecamente inocuo que es parte constitutivo del arte. Pasadas las elecciones, varias obras de artes que reposaban desde hace algún tiempo en los bodegas de galerías, alcanzaron un nuevo status, y comenzaron a circular dentro de los pasillos de las ferias.

Wolfgang Tillmans, curiosamente en el momento en que sus obras alcanzaron precios records en las subastas, produjo lo que mejor sabe hacer: Posters. Posters anti brexit, posters anti afd. La convicción de que la acción política es correlativa a la de hacer arte es paradójica. Mientras sus fotografías enseñan una vida en tiempos del liberalismo, el mensaje es un imperativo moral: tomar parte en la acción democrática de elegir, simultáneamente limita esa acción, diciendo a quien NO se debe elegir.
Una participación democrática es más complexa que la foto amable y el texto corto. Sin embargo, de esa manera, y distribuyendo el link  por el cual se podía bajar el poster del internet, originó la apariencia de una participación directa democrática. Facilitó participar en el nuevo standard del gusto.

El pasus entre un imperativo moral y una prohibición bajo el rótulo de gusto, da lugar, a que en la irreflexión política causada por la confusión, los ganadores fuesen una camada de funcionarios que como se ha visto en las últimas negociaciones para la coalición del gobierno alemán, están preocupados en conseguir un buen puesto con todos sus beneficios y dietas.

Mientras el trumpismus persista, se venderán al por mayor, exhibiciones tan débiles como la Arthur Jafa, en la Julia Stoschek Collection,  donde el hábil Gavin Brown ha posiblemente dictado al artista la elección de materiales y de estrategias que logran poner una exhibición dentro del contexto contemporáneo. Video tipo YouTube, imágenes históricas que revelan la cruenta historia de racismo, – más fáciles que digerir que un libro o un relato- 3d print, print sobre aluminio, etc. Los costos de producción, se puede ver a primera mano, son superiores a los costos estéticos y artísticos.
Una mirada objetiva de los trabajos los revelan como absolutamente débiles. Se trata de una Rundgang (exhibición de alumnos de arte) del cuarto semestre, curada bajo la efigie de Hans-Ulrich Obrist.

El juego de autoridades y de producción, la elección de un tema y de su autor (y parece mentira que más de 50 años de la anunciada la muerte del autor, volvamos a éste como si fuese por su origen, su color, su historia más autoritario que cualquier otro), el acceso rápido a conflictos históricos e histéricos, producen un nuevo standar de gusto al que respondemos inmediatamente con el link o el corazón de I like it de instagram, originando beneficios económicos.

De cierta manera, parafraseando a mi tia Magola, diria, political art is not more human…is more economical.

 

Añado aquí replíca de Mario Asef que me parece bastante coordinada.

 

“Mi única observación es que me parece que le erras un poco al blanco con pensar que Wolfgang Tillmans se contradice con sus posters, ya que su posición es cláramente neo-liberal; económica y éticamente hablando (por ende también política). Por ejemplo, el Brexit es un paso en retroceso para el arte global, AfD significa un retroceso al mensaje del “todo vale” de la ideología neo-liberal; por supuesto él está en contra. Tomemos por ejemplo a Ai Weiwei, uno de los artistas políticos mas neo-liberal del momento. La idea es que a él le pagan por hacer propaganda neo-liberal con su obra. Estar del lado de los “buenos” es un negocio rentable. Es decir los altos precios de venta de una obra no contradicen la postura política neo-liberal de la misma ya que ambos solo pueden funcionar bajo un mismo criterio; el criterio neo-liberal”

exhibition CENIT by MARIO ASEF

We are happy to announce our new exhibition

opening February 16th in collaboration with THE DRAWING HUB:

by MARIO ASEF

opening: 02/16/2018

exhibition: 17.02.- 11.03.2018

The Drawing Hub
Gerichtstraße 12-13
Aufgang 3
4 OG
13347 Berlin, Germany

a project by

wildpalms

The video work Cenit tells a love story, turning this into a metaphor around the moment on which, the sun doesn’t cast any shadow. Mario Asef’s work revisited the vitalistic perception of life. Life is a fight for keeping every particle concentrated in a body. His work relates to the simple but stronger fact that existence is a condition within the universe, and that every human task, from mathematics, archeology, economics are exercises to compile with this task.

 

Escolios

POLÍTICA

Las sociedades abiertas son en realidad sociedades complejas. Para su existencia demandan de sus participantes reconocer y participar en los avances sociales, históricos, culturales, ambientales y científicos, que exigen un alto grado de competencias. Su carácter de lo abierto -la igualdad de derechos y obligaciones de los individuos- es apenas una de los muchas características de las sociedades complejas. Lo abierto no es lo relevante. Lo complejo es lo definitivo. Su riesgo radica en lo poroso. Transacciones y migraciones de individuos sin la posibilidad de desarrollar competencias para asumir la complejidad. En tanto una sociedad abierta es compleja, desarrollará en su interior sociedades paralelas, individuos que se ubican en el mismo espacio geográfico, y determinado por las sociedades complejas.

Un error el haber desperdiciado la impunidad de sociedades corruptas. Era incluso posible asesinar.

La migración de África a Europa es la clara demostración que hasta los más pobres reclaman por un nuevo derecho. El de ser consumidores en el primer mundo. La izquierda y los partidos verdes son los más furiosos defensores de este nuevo derecho.

FUTURO-

Espero con anhelo la aplicación de la inteligencia artificial y la automatización de muchas formas laborales. El futuro de los autos plenamente autónomos y automatizados implica que el factor humano de la torpeza será completamente anulado. Ningún borracho más conducirá un auto arrollando peatones. Ningún chófer de bus o taxi más, aprehendido por sus emociones. Cuando los autos sean plenamente autónomos, no será necesaria la gama de diferentes modelos, diferentes colores, diferentes funciones, diferentes tipos que sirven para incentivar el gusto del consumo de quien se sueña detrás del timón. No existirá el gran macho ni la mujer torpe. Cuando el conductor sea un algoritmo y no las pasiones humanas no será necesario desarrollar más tantas y fallidas formas del diseño y la mecánica. En el mundo contemporáneo, no hay nada más feo que un automovil; en especial cuando éstos se apilan sobre los andenes en un barrio residencial.

Para suprimir los miedos en contra de la inteligencia artificial, me basta lo siguiente. Prefiero morir asesinado por un robot que quiere dominar al mundo, que por un islamista idiota que aun creé en un único dios.

Tal vez, si la inteligencia artificial domina el mundo, y aniquila la raza humana la naturaleza y los animales encontrarán una salvación.

KUNST

¿cuándo hará Ai Wei Wei una escultura pública que recuerde la noche del 31 de Diciembre del 2015 en Colonia?

ALEMANIA

¿por qué los alemanes tienen tan mal sentido del humor? Por dos razones, primero, Porque asesinaron, desplazaron y anularon a los judíos, y segundo, porque son políticamente correctos.

Si yo, siendo alemán, me burlo, crítico y denuedo a los alemanes y la alemaneidad, ¿puedo ser considerado racista?

Globos colgando en el techo. FIAC 2017.

El gesto es visible. Esculturas e instalaciones se extienden sobre la calle frente al Grand Palais, se extienden en el Petit Palais. La calle está llena. Visitantes toman café, se sientan en las bancas, y recorren el petit palais. Las bancas son obras de arte. Mediadores de arte, estudiantes, amables, explican al público. Median entre el objeto de arte y los visitantes. El gesto es visible. Las galerías que participan en la FIAC, la administración de la feria, la ciudad de Paris, desarrollan proyectos públicos que incitan la participación con las obras del arte. El gesto es visible. Es bonito. Es democrático, como lo titula un periódico alemán. Es gesto es visible, es consecuente con una tradición con el arte en Paris, visitar galerías y exposiciones (hay filas interminables) es parte de un tejido social.

El gesto es visible, su precaria existencia es invisible: soldados y policías rodean la calle, rodean el Grand Palais, patrullan. El gesto es invisible para quien no lo quiere ver. Portan armas de largo alcance. Quien sabe un poco de armas, sabe de la potencia destructora de un fusil de largo alcance en un espacio urbano. El gesto posible es el de la aniquilación antes del rescate. Las teorías de guerra urbana en los tiempos de terrorismo concluyen que es mejor asumir las perdidas colaterales con el fin de neutralizar, de manera efectiva y rápida, a los atacantes.

Globos cuelgan en el techo de una galería americana que participa en el Grand Palais. El precio de la obra se conoce rápidamente porque los medios repiten una y otra vez, algún detalle sobre la minimalista instalación del artista danés que vive y trabaja en Berlin. Fiesta de cumpleaños. Alegría. La gente toma fotos. Las fotos llegan a Instagram. Es entendible, es legitimo. Para vender los globos, es necesaria la seguridad que permita las transacciones comerciales. Los indices de confianza.

¿contra quién defendemos la legitimidad del gesto del tejido social, la seguridad de las transacciones económicas, la foto en Instagram? La pregunta desnuda el punto de la absurda e insoportable ironía de la real situación europea. “defender”, o “proteger”. Pues hoy en día tenemos que defender y proteger muchas cosas, la legitimidad de la mujer, la noción de sociedad, la posibilidad de otras perspectivas, la precaria existencia de la cultura cuando tiene forma de espacios comunales, hasta el punto que, una copa de vino en una calle presenta los mayores riesgos; las voces desarticuladas por la intolerancia que viene a ser tolerada por ideologías políticas. Asesinan por una caricatura. En Francia, donde la caricatura tiene una función política esencial desde el conflictivo siglo XIX.

Las respuesta no es importante, pues todos la conocemos. Me interesa el gesto visible en contra del gesto invisible. Una gran mayoría de irritables exigirían del arte como respuesta a la realidad, la colección de los flotadores de los refugiados en forma de una perversa escultura. El gesto visible que se repite para constreñir moralmente. Una educación para idiotas, que no distingue la tragedia humana mezclada con los intereses mezquinos de una ideología religiosa, así como los intereses de una ideología de las mentiras que promete riquezas a cambio de nada.

Al gesto visible, triquiñuela de la pereza mental, se opone el invisible, que contiene toda la carga histórica y social de nuestra situación contemporánea. No son flotadores, sino el costoso sistema que permite a los globos estar suspendidos en el techo. A pesar de que la gravedad cero no debería ser defendida contra factores externos a los de su propia física.

Mario Asef The Acousmatic Lecture Series 05.10.2017

05.10.2017 / 17:30 h
Prof. Dr. Markus Gabriel

Is virtual reality part of reality?

In my lecture I will examine the extent to which imagination contributes to our perception of reality. I will test out the relationship between imagination and perception according to the ontology of virtual reality, which Australian philosopher David Chalmers calls a genuine form of perceivable albeit digital reality.

Gabriel studied philosophy, classical philology, modern German literature and German studies in Hagen, Bonn, and Heidelberg, where he received his PhD in 2005 on Schelling’s late philosophy under advisor Jens Halfwassen. He was a guest researcher at the University of Lisbon in 2005, and interim member of the academic senate in Heidelberg from 2006-2008. He completed his postdoctoral qualitification on skepticism and idealism in Heidelberg in 2008. From 2008-09 he was assistant professor at the Department of Philosophy of the New School for Social Research in New York City. Since July 2009, Gabriel teaches theory of knowledge and philosophy of the modern age at the University of Bonn.

Conversaciones con Mario Asef P.4.: transformación capitalista

Querido Jorge,

estuve leyendo el artículo que Lazzarato y Eric Alliez escribieron para E-flux y más allá de estar de acuerdo en muchas de sus hipótesis vuelvo a la noción de que la “producción” de textos teóricos no escapa a las estructuras de producción neoliberales a las que este mismo articulo se refiere y de las cuales nos referíamos anteriormente.

…idear > producir > consumir >idear > producir > consumir >…

Incluyendo en esta cadena los ideales de creación productiva que involucran el término “innovación”.

La idea de guerra como un estado perpetuo e ineludible es inflacionaria y responde a este modelo de producción intelectual. Y si bien ésta misma idea es tentadora por su potencial sarcástico, me parece una romantización del término y una mitificación del mismo. Si nuestra contemporaneidad está definida por este estado de guerra perpetua cave preguntarse; cuando no hubo guerra? Si la guerra es el estado natural de nuestra existencia a la manera de un mal interpretado Darwin (survival of the fitest), la idea me parece de un potencial peligrosamente totalitarista.

Por otro lado encuentro en el texto “ideas innovadoras” que ya he leído años atrás en texto catalogados como “conspirativos”. Es decir; nada nuevo bajo el sol… Solo que este texto toma retazos de ideas conspiradoras que dentro del mundo académico me las imagino “atrevidas” pero aceptables. Así es que se practica un conspirativismo moderado que ayude a ponerle una nota transgresora e innovadora a una teoría que nada nos ofrece mas que un pasatiempo intelectual.

Sin embargo, deshaciéndose uno del termino “guerra”, las dinámicas que describen Lazzarato y Eric Alliez me resultan muy verosímiles. Y me gustaría aprovecharlas pero sin el juicio de valores y estructuras jerárquicas que el texto expone solapadamente (los buenos, los malos, los opresores y los oprimidos) e intentando focalizar el panorama descrito a una posible función del arte y su posicionamiento dentro de esta estructura.

Te dejo un diagrama piramidal que propongo cómo punto de partida para el posicionamiento de la cultura dentro de estas dinámicas.

 

Conversaciones con Mario Asef P.3.: transformación capitalista

25.05.2017

Querido Mario,

a mi me gusta más lo que éstas diciendo. Una ontología del arte. Es una buena linea de investigación. ¿Te molesta si nuestras conversaciones las publicamos en bajo la palmera?

Estoy en el tren de camino a Berlín. Aun tengo 1,5 hora de recorrido, y puedo utilizarla para seguir esta linea que estás proponiendo y que me interesa. Además tengo que decir que el término que utilizaste de fetiche es perfecto, y describe como categoría histórica al arte. Voy a recoger tus categorías y trataremos de darle forma. En tiempos del neoliberalismo la razón de ser del arte parece ser una tensión entre el contexto, la dimensión de escala y su funcionamiento como fetiche. De tal manera, el arte al ser una actividad excesivamente humana, (no como la industria automotriz donde los robots están instalados, y eso ya desde el sueño del barroco), los mejores ejemplos de los problemas que has mencionado. 

La pintura monumental (escala) en una galería durante el pasado Gallery Weekend, por ejemplo; la gorda blanca y rechoncha caminando con su bolsita que tiene impreso “refugee rights”, la gran elite y VIP tratando de entrar a una fiesta, “y mi nombre (sí) está en la lista”, son los ejemplos dulces del mundo del arte en donde nos recopilamos.

No tengo nada en contra de esta parodia. No podría. ¿En cuál otro círculo social y laboral es posible cenar en el Petit Palais con presidentes y managers a pesar de tener 20 euros en tu cuenta, un saldo rojo de tarjeta de crédito? Si, por ejemplo, una de esas tantas noches, como lo viste en Venecia, entramos en palacios que de otra manera estarían de puertas cerradas, y además, pudimos comer y beber sin pagar nada. Si Jesucristo viviera de nuevo sería artista (exitoso) con galería de Chelsea.

Pero esta fenomenología de las parodias no da razón a donde queremos llegar.

En  el artículo que te reenvié de Kenny Schachter sobre las subastas de arte en Nueva York él escribe, es más fácil hablar sobre dinero que de arte… ,yo diría además, también es fácil hablar sobre los componentes humanos del arte que del arte mismo. Entonces necesitamos ahora una base para seguir nuestra investigación. La verdad es que en este momento no sé donde encontrarla, pero se me ocurre, por desespero, más que cualquier otra cosa, tal vez comenzar con este texto de Lazzarato y Eric Alliez que es la introducción del texto que van a publicar. El tema son máquinas de guerra.

http://www.e-flux.com/journal/78/82697/to-our-enemies/

Entonces, intentaremos de pensar la pregunta por la ontología del arte en tiempos de guerra. Esta podría la base de partida que te propongo, pero estoy muy contento si tienes otra en mente.

un fuerte abrazo,

Jorge Sanguino

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Querido Jorge,

ahí vamos entrando en el ojo del tornado! Es eso exactamente lo que me interesa del arte en general y de la historia del arte; su potencial ontológico.

Y es bajo esa vara (es) como intento medir la relevancia de éste.

Y cuando te referís al arte como “una actividad excesivamente humana” es a lo que yo llamo “narcisismo cultural”. Aunque la cultura por naturaleza sea narcisista en el sentido en que engrandezca, mitifique y celebre toda actividad humana. La cultura se mira en el espejo. Y quizás esa sea su única función y por eso no pueda volverse práctica o útil, sino se esfumaría su fantasma auto-adulador. Esos son los niveles onanistas en los que se mueve la cultura y los que me interesa criticar. Quizás en un acto de autodestrucción ya que de ese modo aniquilaría mi propia tarea como artista. El desafío personal es el de redefinir esa tarea constantemente y no perecer en el intento.

De acuerdo. Abandonemos la parodia y nos internemos en la materia desde otro ángulo. Sin el “Krieg-Böse” de M. Kippenberger.

Sí, es más fácil hablar de los efectos del arte que del arte mismo. Es más, la mayoría de las personas del arte mas respetables que conozco se refieren al arte tematizando solo sus efectos. Intuyo que esta confusión ha sido motor esencial de la producción artística de los últimos ochenta años aprox. y nos a traído hasta donde estamos hoy.

Con respecto a publicar esta conversación, se muy bien que cuando escribís tan formal es porque estás planeando hacer algo con lo escrito ;)

Me parece una muy buena idea.

Mas tarde te comento el link que mandaste.

Abrazo

Mario

Conversaciones con Mario Asef. P. 2.

24 Mayo 2017

Querido Mario,

Muchas gracias por tu respuesta. Precisamente al final de tu correo cierras con el punto que he querido discutir. Representaciones y ficciones que determinan los mecanismos de funcionamiento (cierto tipo) de arte contemporáneo.

Te felicito porque has puesto la discusión en términos propios, utilizando el término de arte conceptual y el del arte de compromiso social. Y creo que podemos afinar nuestras reflexiones sobre este tema. Pero primero, voy a recoger tu hipótesis. Para ti es un problema de escala. Pero escala no sólo es financiamiento o interés. Pues existe cierto tipo de discursos que son aceptados como escalables. Son discursos predeterminados. Voy a ser el abogado del diablo, y tendrás que responderme esta pregunta honestamente. Un arte de compromiso social, que se concentré en la violencia contra la mujer por parte de migrantes, la que se ha incrementado en Europa, ¿es para tí “escalable”? El problema es real y fáctico y hay deficiencias en este tipo. Digamos, ¿crees tú que sería posible un faro Colonia que sirva como memoria social contra la violencia contra la mujer por parte de las ideologías machistas? ¿o sólo es pósible un arte social que pone en manifiesto una crítica contra ciertas ideologías? ¿ es el arte social un arte de una mayoría que define que temas son aceptables como arte social? ?quién define estas fronteras?

Creo que tú y yo sabemos la respuesta de antemano, así que voy a desplazarme de nuevo a la siguiente hipótesis, que el arte no puede salir de sus ficciones ni representaciones porque asumió las representaciones y ficciones de una izquierda que fracasó en su proyecto de mundo, ¿por qué debemos determinar una función (social – crítica) al arte como el mecanismo adecuado del arte? ¿por qué tiene que tener el arte -para ser bueno- en el sentido moral y ético- una función social?

De cierta manera, me parece te enfadas al conocer el resultado de una subasta de Sothebys por 111 millones de dólares para una pieza de Basquiat, pero aquí ya no estamos hablando de arte sino de finanzas y de procesos sutiles que tienen que ver, con el arte en cuanto éste es considerado un asset. Esta consideración del arte como vehículo de inversión, con resultados positivos, es muy a pesar de la gran divulgación de los medios, de la obsesión de las nuevas generaciones de trabajadores culturales, es un problema minoritario. Es también un problema de discurso. Del discurso del neoliberalismo cuando transforma el arte en objeto de transacción comercial. Aquí, es donde la capacidad del aparato crítico parece ser el afilado y activo. Me parece bien. Tenemos un gran compendio de esta critica. Pero falta una crítica al arte de compromiso social.

un abrazo muy fuerte

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Berlin 24 Mayo 2017.

Querido Jorge,

me gusta mucho de qué manera estás articulando este diálogo.

Después de enviarte mi primera respuesta, y ya mientras presionaba el botón “send”, me di cuenta de que había olvidado mencionar paralelamente al problema de escala otro muy esencial que es el de contexto.

Creo que un arte que no ofrece una linea ética y moral (ya sea una multiplicidad de éticas o una pluri-moral) carece de substancia. Y no por eso tiene que referirse a la moral del “buen samaritano” sino a una linea de pensamiento que esté articulando una realidad posible.

Justamente ayer leí una cita del ex-lider de izquierda alemán Gregor Gysi que decía: “Si Jesus vivera hoy, sería de izquierda.”

Ese es, creo, el problema básico de la izquierda. Que ha adoptado la postura del buen samaritano y espera que las autoridades ofrezcan siempre la otra mejilla a los injuriadores del sistema pero se vuelven de derecha cuando la mejilla a ofrecer es la propia.

Esta pose, y tu me dirás si me equivoco en esta conjetura, me parece extremadamente neo-liberal. Ya que es solo eso, una pose. El llamado arte político de gran resonancia (Ai Wai Wai, Hans Haacke, etc) trabaja con esta moral escenográfica que no es mas que propaganda política de un neo-liberalismo a raja tabla.

El problema de escala está atado al de contexto. Es el problema del arte político en el contexto de bienales o grandes eventos de la escena del arte. Intuyo que tu crítica está focalizada en esta forma de presentación de arte que contradice al arte político del cual estoy haciendo referencia y que actúa de forma mucho mas puntual y específica al contexto social. Ese arte político le llega al gran público solo en forma de documentación o reenactment y deviene en un simple gesto simbólico enajenado de su caracter original (ese sería el caso de tu faro en colonia, o del faro de Kilper en Bruselas).

Entonces intentando responder a tus preguntas de que “¿por qué debemos determinar una función (social – crítica) al arte como el mecanismo adecuado del arte? ¿por qué tiene que tener el arte -para ser bueno- en el sentido moral y ético- una función social” déjame decir que me parece que no es para mi entender un juicio de valores sino un intento de dealer al arte contemporaneo una razón de ser, una relevancia. Ese es el problema de un Basquiat a 111 millones de Dólares – que a decir verdad no me enoja – es solo una tela pintada por un jovencito simpático y atrevido de Nueva York. Nada mas. Es irrelevante hasta que alguien está dispuesto a pagar una suma de dinero como esa. Entonces se convierte en fetiche. No tengo nada en contra de los fetiches solo que me parecen irrelevantes. El arte como fetiche me parece irrelevante desde todo punto de vista menos el financiero.

Abrazo fuerte

Mario